martes, 9 de febrero de 2010

Ejem

Estoy frustrada con mi tema del blog. ¿Por qué?¿Por qué coño se ha tenido que caer la foto del hosting? Ahora toca el arduo camino de la investigación en busca de un tema bonito y guachi ¬¬
Malditos, ¿donde está ahora el cursillo que quiero de hacer de diseñar webs? Malditos.

Pues na, simplemente eso, que he intentado sobrevivir con la cutre imagen de: No, tu imagen se ha ido a la mierda y ya no está disponible y ahora te jodes y ajo y agua. ¡San Cipriano! Patrón de la piel mixta! Seca y grasa! yo imploro ante tí!

Bah dejadme, entrada totalmente absurda. Ruego mil perdones. .... por lo menos dejo a Dimitri, algo es algo... XDDDD


Que grande...

viernes, 15 de enero de 2010

Abatida y desengañada

Quiero escribir, quiero que las palabras fluyan, quiero sacar todos mis sentimientos y hacer algo que valga la pena. Pero me siento frustrada, engañada. ¿Qué sería de mí si aquellas personas que con tan buenos ojos me veían hubiesen sido sinceras? Los aplausos al vacío o a la incompetencia son aplausos vanos. Escribo porque pienso que lo hago bien, que destaco en ello. Pero no es así.
Me siento pisoteada, mi sueño; escribir un libro y publicarlo, ser reconocida, se ha ido desagüe abajo. Una niña, que todavía está cursando la E.S.O. ha cumplido MI sueño, cuál fue mi sorpresa al oír tal noticia. ¿y qué soy yo ahora? Rebajada por una… cría, no llega a adolescente. ¿Dónde están aquellas personas que aplaudían mis escritos? ¿Dónde está mi talento? Bajo el pie de la mediocridad. Lo duro de darse cuenta de estas cosas por uno mismo, es que lo ves claro tarde y ya has hecho suficiente el ridículo. Esas palabras que te ayudaron a seguir adelante en un tiempo, ahora te echan para atrás y recelas de cualquier opinión.
Siento, siento muy fuerte, siento la pena y el dolor, lo sufro, sufro la decepción.
Ya nada tiene sentido, abatida, quiero dejarme caer y yacer hasta que alguien me recoja, suficiente esfuerzo he hecho ya para sacar mi vida adelante, suficiente por mis sueños. Solo me queda seguir el flujo de la vida y acabar estresada, vacía, sin ilusión, enfadada con mi vida y pensar: ¿Qué hubiese pasado si hubiese servido para algo?

p.d: NO ME HA SALIDO DE LOS COJONES REPASAR EL ESCRITO, SEÑOR CASSANY.

martes, 29 de diciembre de 2009

La cocina de la escritura - Daniel Cassany

Libro de deber, mas con aspecto interesante. He comenzado (por fin) a leer este manual y ya tengo aspectos que comentar. Algunos autores (en su defecto escritores) pecan de excesiva modestia, en este caso, pecan de igualar los dones de unos con la ignorancia de otros. El señor Cassany, ha afirmado rotundamente en el prólogo del libro, que da titulo a esta entrada, que la palabra escritor está rodeada de un aura de secretismo y de "importancia" que no se merece. El lector y el hablador son personas que no tienen por qué tener don alguno, no tienen que nacer especialistas ni con vocación, si quieren hacer su función normalmente. Pero claro que hay personas con un don para hablar, gente carismática, agradable, locuaz e influyente. Por supuesto que hay buenos lectores y malos lectores, hay gente que le gusta leer y lo hace con un nivel de comprensión y rapidez increíbles. Por eso señor Cassany, no me niegue el derecho a decir que hay escritores que nacen, y que con todo mi derecho y razón que me confiero sola, puedo afirmar que son verdaderos esos "prejuicios" que rodean de secretismo a ese sustantivo tan maravilloso: escritor.

El escritor es una persona con cultura, formado, ingenioso, imaginativo, que debe de conocer las reglas de nuestras lengua y ella misma, que debe mantener un amor secreto (y volvemos a repetir ese adjetivo) con las palabras, la sintanxis, las irregularidades, la semántica...
El escritor es una leyenda. Es aquel del que se ha oído hablar. Es aquel que te hace volar e imaginar, aquel que hace que olvides el mundo, el ocio actual, que solo quieras seguir leyendo sus magnificas palabras.

Cualquiera, desde mi punto de vista, no es capaz de eso. Los que hayan nacido y los que tras mucho trabajo y formación son los que pueden llegar a calificarse como ESCRITORES.


De parte de una ligeramente ofendida aprendiz de escritora.

jueves, 10 de diciembre de 2009

¡Ey, tío! - ¡Hey, Man!

¡A la porra! ¿Sabéis que os digo? ¡A la real porra!
Se me ha ido la inspiración, me he convertido en una más de esas carcasas vacías que forman nuestro sistema, se me ha evaporado la imaginación, he dejado de ser niña, he dejado de soñar con cuentos inverosímiles a fuerza de tener que vivir el día a día.
Y no me gusta nada, quiero volver a soñar despierta y pensar que soy la heroína de un grupo de adolescentes alocados, que tengo poderes y me lo paso pipa con ellos, que conozco a quien me venga en gana...
Quiero tener inocencia, quiero volver a la niñez...
Quiero volver a imaginarme damas de expresión lánguida, de pálida piel, bajo una luna real, real de la realeza, plateada como si realmente estuviera hecho del metal precioso. Quiero seguirlas con la mirada y ver como su belleza me admira, como sus corsés y faldas largas y negras me fascinan, como sus gargantillas me crean una envidia silenciosa. Quiero volver a verlas, las hecho de menos, más que a todos mis personajes de mis libros inacabados, quiero ver a mis preciosas criaturas de la noche. Quiero volver a sentirme orgullosa de imitarlas, de salir a la calle con mi corsé, con mi tez pálida, con mi pelo azabache, mi sombra de ojos negra como la noche.
Quiero volver a tener personalidad.
La rutina me la ha arrebatado, sin darme cuenta en mi armario han aparecido jerséis entallados, de lanita, y de colores que había olvidado. Me empiezo a vestir como los demás, empiezo a pensar como el resto. Cada vez, cada día, me siento más normal, más... corriente.
A un ritmo vertiginoso ha desaparecido todo eso de mí, y me descubro mirando a las góticas de Madrid y pensando: "Si es que no saben como vestirse", "yo no me pondría eso con eso...", "vaya desperdicio de corsé", "¡Qué es ese batiburrillo de ropa negra!Tenía mucho mejor gusto..." y en otras ocasiones (he de aclarar que desgraciadamente las que menos): "Va como una princesa" "Me encanta esa falda... ¿dónde la compraría?" "Que maquillaje tan sumamente genial..." Pero ¿Cuándo me pongo yo todo eso? ¿Con qué dinero me compro un fondo de armario de princesa de la oscuridad?...
Se me han quitado las ganas de disfrazarme, porque por mucho que los góticos salvajes nieguen, que afirmen que esa es su forma de expresarse... vale, puede ser tu forma de sacar al exterior tus gustos, pero no deja de ser un disfraz. No deja de ser una máscara con la que te tapas la cara y te das un nuevo aspecto. Ese que quieres, ese del que te orgulleces, ese que tanto admiras.
Decía, se me han quitado las ganas de disfrazarme, de sacar la niña que llevo dentro y ponerme esos corsés tan preciosos, de crear modelos en mi mente, modelos con los que arrasaría en un baile celebrado sobre un lago helado bajo una luna llena, tan bonita, tan preciosa, que aunque sea sentimentalmente, es más importante que el Sol.
Quiero bailar con un vestido corseteado, barroco hasta morir, al compás de una orquesta de cuerda, que el tono triste y melancólico de los violines y violonchelos muevan mis pies.
Quiero vivir el cuento que cada noche me imaginaba... quiero volver a ser una princesa...


p.d: puto Green Day que me hace reflexionar y pensar... malditos bastardos, como los quiero...


jueves, 15 de octubre de 2009

Vacío

La gente dice...
PUES QUE SE CALLE.

La gente dice que hay que hacer tu vida, crearla a tu antojo y tomar tus decisiones. Y eso, es catastrófico.
Habla una dependiente de la sociedad, una hormiguita trabajadora que sin el hormiguero en su totalidad no es nada.
Me decían: - Haz tu vida y no te vuelques tanto, que nadie es de fiar.
Y yo hacía oídos sordos, y los hago.
Pero ahora me veo sola.
Si no comparto toda mi vida con alguien, no soy nadie. Pero si lo hago, esa vida se esfuma, por aquello de los derechos humanos y que la esclavitud está prohibida. Que bonito sería comprar a alguien y obligarle a permanecer siempre a tu lado.

¡OH! ¡DIOS MÍO! ¡Que idea tan poco políticamente correcta!
Pues ¿Sabéis? Yo entera soy poco correcta: politicamente, socialmente y humanamente.

Y ahora que no paso todo el día con él, que no puedo llamarle cada diez minutos de soledad, me replanteo las cosas.
Y tengo pánico.
Pánico a perderle a él, pánico a perderte a tí mi querida artista, y pánico de quedarme en un claro de un bosque con lobos aullando en las inmediaciones...

Y todo esto ¿a qué ha venido? a una entrada tuya. Ha sido duro leer, no, más que leer, sentir una desolación tan grande, una frialdad tan enorme. Y quizá me equivoque, pero me ha dado miedo.

Espero que en algún momento leas esto, ya que todo en un comentario no me cabía.

Más que un post, es una carta.


Sabes que te adoro, ¿verdad?

lunes, 5 de octubre de 2009

El comienzo de mi futuro

Atentando con mi silenciosa y personal promesa de no volver a escribir nada íntimo (excluyendo, claramente, literatura) en este blog, me adentro a desahogarme a un público inexistente.

Tras un infierno bastante terrenal, denominado por el pueblo como "Selectividad", que ya no tanto los éxamenes como la preparación, me tuve que enfrentar a una gran indecisión que era de suma importancia: "Y ahora ¿qué?"

No hay ninguna carrera cuyo futuro sea específicamente el de escritora. Así que, tras muchas angustias, lloros y gritos mi elección se posó en el grado de Publicidad y Relaciones Públicas.
¿Realmente? No me convencía, ni me convence.

Soy una persona tirando a solitaria, que prefiere encerrarse en casa con un buen libro que socializar. Eso de ser el líder de la manada nunca fue lo mío. Un trabajo tranquilo, individual, acogedor, elaborado...
Mi mejor amigo... el ordenador.

Pero, por ironía del destino, he acabado cursando primero de una carrera totalmente grupal, cara al público y de competencia máxima...
He salido por mi propio pie de mi hábitat y me metido a la boca del lobo.

Estos estudios, esta carrera, no me supone un reto a superar. No me supone un estímulo.
Es una gran losa caída del cielo sobre mi espíritu emprendedor.

Y... ¿Ahora qué?

sábado, 1 de agosto de 2009

Prisión

Los murmullos de pasos avanzan por el corredero, carcelero con faz seria y marcada de experiencias aporrea los barrotes de las celdas elevando su grave voz por encima del barullo.
Bosque de barrotes, de lágrimas y sangre. Paredes con pintura descorchada, caída a cachos, techos húmedos, abundantes goteras.
El habitante libre, el eco, se mofa de los presos, que desesperados lanzan alaridos y golpean sus cuerpos. Viven la desesperación.
Condiciones infrahumanas, hongos no descubiertos crecen alrededor de los retretes en las jaulas de metal.
Delicuentes e inocentes, todos los que habitan bajo ese techo de mares, corren la misma suerte ratas les proporcionan masajes nocturnos recorriendo sus lechos.
Infierno metálico, que solo puede ser olvidado cuando los ojos desaparecen tras los párpados.