Olas de recuerdos en el mar del pensamiento, la melancolía me abruma, ciega mis sentidos y mi razón.
Antes todo era más fácil, odiar en vez de amar, rencor en vez del perdón. Pero eso se pasó, y ahora sufro las consecuencias...
El fin, el fin de aquello es ya tan lejano, tan borroso, de otra época. Pero las palabras me siguen doliendo, los actos me siguen hiriendo y él me sigue importando. ¿Y ahora qué hago?
¿Darme por vencida, derrumbarme y sollozar? Ni muerta, la superación es el trabajo más arduo que existe, no gozas de ayuda externa, es todo tu fuerza interior, de voluntad y de carácter.
No puedo seguir viviendo encadenada a un recuerdo, a una ceniza de lo que fue. La realidad es otra, y a esa me tengo que atener, con ella he de conformarme.
Y en los momentos en los que esas olas de recuerdos, en vez de mecerme, me arrastren mar adentro, he de tener coraje, valentía, y fuerza para nadar hasta la orilla, donde realmente están mi vida, mis amigos, mi familia...
Y ahora puedo decir, y firmar, que no me voy a estancar. Mirando hacia adelante y olvidando lo que dejo atrás.

Inocente criatura
caminando ignorante
mirada perdida
en la lejanía.
Problemas resueltos
con andar, andar sin parar.
Sin escuhar,
palabras hirientes
ironías y sarcasmos.
Blasfemías al alma,
ignoradas caen a su paso.
Inocente criatura
verdad plasmada en la cara,
falsedades retiradas.
Viviendo un sueño ilídico,
viviendo un camino
que en el horizonte se pierde
de lo lejos que está el destino.
Guía autómata
camina firme,camina.
Camina en tu vida
observando tu futuro
olvidando tu pasado
Camina viviendo cada paso.
c) Ilustración: Ana María Lafort c)Texto: Gisela Almudena Sánchez